
Mi alegría tiene el color de tu vientre
y en tus senos se mece,
se enternece,
afirmando gravitaciones de fuego,
que siento una hoguera
ascendiendo vertiginosamente
incendiando estrellas
resumiendo y expandiendo
nuestro universo,
pero mi tristeza se sintetiza
ante esta cama deshabitada, solitaria,
donde con fantasmagoría
el aire, las sabana, las horas,
invaden con ligereza esquelética y guadaña,
los días oscuros que pasan.

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